¿Por qué la locura ha sido, desde el principio de los tiempos, una cualidad casi exclusiva de lo femenino? Ha habido muchos locos en la historia, es cierto, pero las mujeres han recibido esa sentencia con mucha más frecuencia cada vez que se rebelaron, cada vez que alzaron la voz, cada vez que desafiaron el orden establecido. Podemos imaginarnos a una mujer que en el siglo XVII quisiera escribir -tal como lo cuenta Virginia Woolf en Una habitación propia: El mundo no le decía a ella como les decía a ellos: «Escribe si quieres; a mí no me importa nada.» El mundo le decía con una risotada: «¿Escribir? ¿Para qué quieres tú escribir?»-, siendo catalogada así no solo por su familia, sino por la sociedad entera de su época ante semejante despropósito, que por supuesto tendría agravantes si dicha vocación excluyera el matrimonio y la maternidad, para los que estaría, ‘por naturaleza', destinada. Lo mismo podría aplicarse a otras profesiones, como agrega la autora: Nick ...