Los principios del condicionamiento operante usados por el entrenador de animales, por supuesto, son igualmente aplicables a la conducta humana.
Numerosos experimentos han demostrado el condicionamiento operante de conducta verbal; por ejemplo, el experimentador refuerza ciertas frases o palabras diciendo: "estoy de acuerdo" o "tiene usted razón" después de estas frases o palabras.
En tales experimentos, se produce un aumento significativo en el uso por el sujeto de palabras o frases de refuerzo. Por ejemplo, Phelan, Tang y Hekmaat (1967) reforzaron, por una inclinación de cabeza como signo de aprobación y diciendo "Mmmm", a cualquier referencia a sí mismo hecha por el sujeto. Sujetos de un grupo fueron reforzados después de cada referencia a sí mismos, mientras que sujetos de otro grupo fueron reforzados siguiendo un plan de relaciones fijas (refuerzo parcial). En este caso, el refuerzo fue proporcionado después de cada dos referencias a sí mismo. Un tercer grupo actuó como testigo y no recibió refuerzo.
"El resultado del experimento demostró que el refuerzo continuo y el refuerzo con un plan de relaciones fijas aumentó la frecuencia media de las respuestas de referencia a sí mismo, comparadas con los sujetos testigos. Los sujetos que fueron reforzados siguiendo un plan continuo emitieron una frecuencia más alta de referencias a sí mismos que los sujetos que siguieron un plan de relaciones fijas. Sin embargo, los reforzados por un plan de relaciones fijas fueron más difíciles de extinguir que los que recibieron refuerzo continuo".
Krasner (1958) ha revisado 46 experimentos análogos y encontró que el 74% de ellos dan resultados positivos. De esta manera, no puede haber duda de que el aprendizaje verbal humano (y el aprendizaje perceptivo) son influidos por los principios que han sido expuestos en la sección precedente.

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