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Pero, ¿qué es el amor?

 En la primera epístola a los Corintios San Pablo lo describe como  la virtud suprema que debe guiar nuestras acciones y relaciones y agrega: "El amor es paciente, es bondadoso. El amor no tiene envidia, no es vanidoso, no es arrogante, ni egoísta, no se irrita, no guarda rencor. El amor no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta".  ¡Cuánto se ha dicho y escrito sobre él! Según la biología, es una cuestión de hormonas que alteran la química cerebral, haciéndonos creer que la persona que amamos es única en el mundo. Para cierta psicología, no puede ni debe ser desinteresado sino un acuerdo, una transacción correspondida, con límites y la forma en que nos relacionamos con el otro refleja nuestros primeros vínculos. El psicoanalista Jacques Lacan c onsideraba que el amor "no es un sentimiento natural, sino una construcción social que surge de nuestras necesidades emocionales y psicol...
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¿Distopía?

 En la película  Children of men  (2006) ambientada en 2027, una "peste de infertilidad" ha hecho cundir la desesperanza en todos los habitantes del planeta -especialmente después de que la persona más joven del mundo fuera asesinada por un fanático enardecido a quien le negó un autógrafo-, pues eso significa estar próximos a la extinción como especie.  Paralelo a la incapacidad de los seres humanos para reproducirse hay otro fenómeno que se destaca en el filme: la cacería de que son objeto los inmigrantes ilegales conocidos como  fugees ( apócope despectivo de refugee, refugiado en inglés ), a quienes se encierra como animales en jaulas y son enviados a campos de concentración de los que nunca salen.  Paradójicamente, la redención de la humanidad parece venir precisamente de una ilegal ,  la  única mujer embarazada en el planeta, quien debe ser protegida por el solitario héroe de la cinta pues resulta ser un suculento trofeo tanto para el s...

Llámame por tu nombre

 En esta bella película que retrata la fugaz historia de amor entre dos hombres, Oliver le propone al joven Elio al momento de amarse llamarlo por su nombre, nombrándolo él a su vez con el suyo. De este modo, a la hora del amor los amantes corean apasionadamente el propio nombre para dirigirse al otro, y es así como una vez separados, Elio, al recibir la llamada de Oliver en la que le anuncia su próximo casamiento, musita -primero con suavidad y luego con una tristeza que se transforma en gozo de saber que pudieron tener un tiempo para amarse-: ‘¿Elio? ¡Elio, Elio, Elio!' a lo que el futuro esposo responde con infinita ternura: ‘me acuerdo de todo'. Porque nuestro nombre no es más que la marca del amor en nosotros ¿o de qué otra manera explicamos que se nos bautice con el de un ser querido, de alguien admirado como la estrella del deporte favorito, el músico o actor del momento o alguno de los grandes protagonistas de la historia, todos exitosos, importantes, honorables? Cada u...

¿Nacidos para matar?

 Corría el año 94 y la gente salía entre asqueada y aterrada de los cines después de ver Natural Born Killers (traducida al español como "Asesinos por naturaleza") de Oliver Stone: la crudeza de la violencia, el ritmo desenfrenado de un crimen tras otro perpetrados por los protagonistas, los hechos que se precipitaban a medida que se desarrollaba la historia en un crescendo expansivo nos dejaban en shock; pero también (como si fuera poco), la constante irrupción de los demonios que acechaban los inconscientes de sus personajes, la transfiguración de individuos marcados tanto por los abusos recibidos como por el bombardeo incesante de fenómenos televisivos en asesinos, todo sellado por un epílogo salpicado de los hechos noticiosos más importantes para el amarillismo de la época y en últimas, el triunfo de la perversidad encarnada por la pareja de asesinos Mickey y Mallory Knox, dejaban impactada pero envalentonada a una audiencia acostumbrada a los finales aleccionadores donde...

La locura de las mujeres III

 ¿Por qué la locura ha sido, desde el principio de los tiempos, una cualidad casi exclusiva de lo femenino? Ha habido muchos locos en la historia, es cierto, pero las mujeres han recibido esa sentencia con mucha más frecuencia cada vez que se rebelaron, cada vez que alzaron la voz, cada vez que desafiaron el orden establecido. Podemos imaginarnos a una mujer que en el siglo XVII quisiera escribir -tal como lo cuenta Virginia Woolf en Una habitación propia: El mundo no le decía a ella como les decía a ellos: «Escribe si quieres; a mí no me importa nada.» El mundo le decía con una risotada: «¿Escribir? ¿Para qué quieres tú escribir?»-,  siendo catalogada así no solo por su familia, sino por la sociedad entera de su época ante semejante despropósito, que por supuesto tendría agravantes si dicha vocación excluyera el matrimonio y la maternidad, para los que estaría, ‘por naturaleza', destinada.  Lo mismo podría aplicarse a otras profesiones, como agrega la autora: Nick ...

La locura de las mujeres II

 El cine con frecuencia nos permite asomarnos al pensamiento de una época, aunque para muchos una película sea solo la visión de un director y por mucho de un guionista (que en no pocas ocasiones son la misma persona), pero siempre es el reflejo de dilemas que están en el aire o en palabras más elaboradas, en el inconsciente individual o colectivo. En “Una mujer bajo la influencia" (1974), una película del fallecido director John Cassavetes, Mabel (Gena Rowlands) muestra una conducta algo rara, exaltada pero alegre, cariñosa, en permanente tensión. Su esposo, un obrero que trabaja duro junto a su equipo, la ama intensamente, aunque no sabe cómo contenerla, exhibiendo él mismo a un comportamiento explosivo que fluctúa entre lo tosco y lo profundamente amoroso. La película refleja el desconocimiento, aún mayor en esa época que en la actual, de las enfermedades mentales: no sabemos qué tipo de trastorno padece la protagonista o si el doctor que la trata es especialista o solo un médi...

La locura de las mujeres

El documental colombiano Ana Rosa (2023) reconstruye el caso de una mujer que fue sometida a una lobotomía desde la perspectiva de su nieta, Catalina Villar, la también guionista y directora de la película, quien se centra en buscar las causas de una decisión que se intuye no fue autónoma en la historia clínica de su pariente y en los testimonios de familiares, conocidos y profesionales de la medicina. La de Ana Rosa es tal vez la historia de muchas que se salieron del molde establecido y se adelantaron a su época (en este caso inicios hasta mediados del siglo XX): tocaba el piano con talento, tenía conversaciones vibrantes, cocinaba, pero padecía de fuertes migrañas que la incapacitaban; tal vez ese inconveniente en su salud y por qué no, su personalidad vibrante, su carácter autónomo, el hecho de que se escapara de su entorno rígido y se fuera a E.E.U.U. a trabajar en bares para sostener a su hijo menor, precipitaron lo que sería su desgracia, una intervención que, antes de ser recha...